¿Por qué no debemos interrumpir a un niño que está concentrado?

Hoy reflexionamos sobre nuestro papel como adultos y nuestra influencia en el desarrollo de la personalidad de los niños y niñas. Cuando hablamos de no interrumpir a un niño en su “trabajo” (entendiendo por trabajo cualquier actividad que el niño esté realizando ya sea comer, lavarse las manos, mirar una hormiga o hacer un puzzle), puede parecer muy sencillo. Pero, ¿sabemos lo que es realmente NO INTERRUMPIR?

colores-10

Se me ocurren bienintencionadas frases de toda índole que se le repiten a los niños día tras día, y varias veces a lo largo del día, en distintas rutinas, juegos y actividades, frases que el adulto dice para captar la atención del niño en el momento que el pequeño está concentrado en su tarea. Por ejemplo:

  • el niño está empezando a comer y el adulto le distrae con un “ay que rico!, dame un poquito!” ;
  • el niño está intentando encajar una pieza en el hueco incorrecto y el adulto “ven que te enseño, aquí no va, esto es un círculo, el cuadrado va aquí, ¿lo ves?”;
  • el niño está pintando con su pincel y no para de escuchar ” uy, ¿que es eso? ¡que bonito! ¿te hago una casita?”
  • niño y adulto de paseo, el niño se para porque ha observado una piedra que le llama la atención, se agacha, la mira, la toca, la coge, la tira..y el adulto “deja eso, venga que no llegamos, como sigas así te quedas sin tele”

Y así podemos seguir largo y tendido, pero con estos ejemplos podemos ver muy claro que el adulto no es capaz de preservar la concentración del niño en muchas ocasiones. Es posible que sea inconsciente, que es algo que llevamos aprendido y hay que desaprender, que a veces lo hacemos con la mejor intención del mundo, pero eso no quiere decir que no estemos perjudicando al niño.

¿Cuales son las formas en las que el adulto suele “atentar” contra la concentración del niño?

  • Elogios y refuerzos innecesarios: Estas son las más frecuentes,  nos empeñamos en utilizar el “muy bien” para todo, ofrecer recompensas  que no son necesarias, pues de este modo el niño realiza una tarea solo por conseguir un premio y no por la actividad en sí que ya sería satisfactoria sin necesidad de un premio.
  • Prisas: debido a nuestro adulcentrismo, no somos capaces de darnos cuenta que el niño necesita unos tiempos distintos a los nuestros. Ellos viven el aquí y ahora, todo es nuevo para ellos y necesitan tiempo para observar, manipular y explorar el mundo. Cuando un niño está concentrado, está integrando nuevas habilidades, conceptos, relaciones entre los objetos, cualidades…si nosotros llegamos con nuestras prisas, interrumpimos su aprendizaje, y el niño puede perder el interés que le había llevado a el.
  • Falta de observación: A veces simplemente no nos damos cuenta de los intereses y necesidades del niño. Puede ser que el niño se encuentre en un periodo sensible del orden, y de repente saca todas las naranjas del frutero (por ejemplo) y se dispone a colocarlas en una fila ordenada. Si somos observadores, veremos que el niño está satisfaciendo esa necesidad, está estableciendo unas relaciones específicas entre los objetos, y si llegamos diciendo “ay ya lo ha sacado todo otra vez, venga a recoger” le estaremos interrumpiendo en su aprendizaje una vez más.
  • Infravaloraciones: En otras ocasiones el problema es que pensamos que el descubrimiento que está haciendo el niño, no es en absoluto comparable con lo que le podemos enseñar nosotros. Si está clasificando por colores unas fichas, el ya se está dando cuenta de los contrastes, y será el niño el que pregunte por el color llegado el momento. Pero si en cambio está realizando su clasificación y llegamos nosotros a darle una “superlección”, una vez más, interrumpiremos su concentración.

bandejas-vida-practica-9

Y ¿porqué es tan importante preservar esta concentración?

El niño disfruta aprendiendo, por que aprender para ellos es descubrir el mundo en el que viven, todo es nuevo y maravilloso, y tienen una tendencia natural exploratoria. Para que estos aprendizajes sean autónomos, para que sean motivadores internamente y para que el niño no vaya poco a poco apagando esa llama con la que nacen, debemos ponernos en un segundo plano, y evitar por todos que sean distraídos mientras están en un periodo de concentración.

La concentración del niño pequeño suele ser en periodos muy cortos, pero poco a poco si se les da la oportunidad, van aumentando esos tiempos. Si la actividad cualquiera que sea que esté realizando le motiva, el niño llegará hasta el final, y la repetirá para practicar y agilizar su habilidad. Pero si en el momento que empieza a estar concentrado, el adulto intenta tomar el papel protagonista, el niño perderá esta capacidad.

 

¿como podemos favorecer esa concentración?

  1. Siendo conscientes de nuestro papel secundario en su aprendizaje, estando siempre disponible pero sin intervenir si no es necesario y no caer en los elogios que desvían la motivación interna del niño.
  2. Ofreciendo un ambiente preparado acorde a sus intereses. Es importante conocer en que periodo sensible se encuentra (puedes refrescar la memoria con este post). De este modo ofrecemos objetos y actividades que realmente les interesa, practicarán habilidades para las que están preparados, por tanto, su concentración será mayor.
  3. También refiriéndonos al ambiente preparado, procurar evitar distracciones innecesarias (posters coloridos, demasiados juguetes y materiales, ruidos..)
  4. Prepara actividades acordes a su capacidad de concentración. En ocasiones simplemente son demasiado largas y pierden el interés.
  5. Presenta las actividades (con actividades me refiero a todo lo que se hace en el día a día, no solamente “didácticas”) en secuencias. Empezar por los más sencillo y concreto para ir aumentando el grado de complejidad poco a poco.
  6. Hablar poco y observar mucho: No quiero decir que no hables a tu hijo por supuesto, si no que en el momento que veas indicios de concentración e interés por algo , aparta, no intervengas y observa, pues así podemos descubrir que intereses tiene el niño, que habilidades está desarrollando.
  7. Planificación flexible: crear una rutina, permite que el niño sepa “lo que toca”, anticiparse y ser autónomo. Si además evitamos las prisas, permitimos que el niño termine el proceso que ha iniciado, con lo cual será más fácil conseguir esa concentración y preservarla sin interrupciones.

psx_20161009_144917

Desde mi posición como madre suelo reflexionar mucho sobre la finalidad real de mis palabras y acciones con mi hijo, y en muchas ocasiones me doy cuenta de que a veces las palabras son innecesarias en ciertos momentos, una mirada que indica que estás acompañándole pero dejándolo ser, una disponibilidad en todo momento, demostrarles que confiamos en ellos, que pueden hacer lo que se propongan para mí es mucho más importante que enseñarle. Si somos buenos modelos simplemente ellos nos imitarán cuando estén preparados. Ellos nos guían a nosotros, ellos son los maestros.

Si te ha gustado ayúdame a compartir, y si quieres reflexionar sobre este tema te espero en los comentarios! 😉

Recuerda que si quieres conocer nuestro día a día puedes hacerlo en facebook y en instagram

 

Anuncios

2 comentarios sobre “¿Por qué no debemos interrumpir a un niño que está concentrado?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s